ESCUELA NORMAL DE ESPECIALIZACIÓN DEL ESTADO DE SINALOA






MISIÓN INSTITUCIONAL



“Formar y actualizar profesionales en la educación especial con alto sentido humanista e integrador, incorporando los nuevos procesos pedagógicos, tecnológicos y científicos que incidan en el desarrollo de sus capacidades, valores y habilidades para brindar una atención educativa integral a las personas con Necesidades Educativas Especiales”.



VISIÓN INSTITUCIONAL



“Somos una institución de educación superior formadora y actualizadora de docentes en educación especial reconocida socialmente que privilegia la formación humanista e integradora con infraestructura y equipamiento moderno, conformada por docentes con nivel de posgrados constituidos en cuerpos académicos que fomenta la docencia, investigación y extensión de la cultura para desarrollar en nuestros alumnos los conocimientos, competencias, habilidades, actitudes y valores, fortalecidos con programas complementarios innovadores en el marco del nuevo plan de estudios incorporando procesos psicopedagógicos, tecnológicos, científicos, sociales y programas acreditados en congruencia con orientaciones internacionales, nacionales y estatales para promover una educación especial para la vida y la convivencia social”.



VALORES



TODOS LOS VALORES QUE DECLARAMOS SON ASPIRACIONES :




TOLERANCIA.



Este valor implica la práctica y obligatoriedad de respetar al otro en su opinión, condiciones de, creencias, sexo, raza, cultura, nacionalidad, conocimientos, capacidades/discapacidades. Acepta el hecho evidente de que somos distintos y, en consecuencia, hemos de respetarnos como somos, distintos, con opiniones, estilos de vida y valores diferentes.



RESPONSABILIDAD.



Este valor implica la práctica de una cultura de la atención hacia las consecuencias de nuestros actos y hacerse cargo de ellas. La máxima: “Se responsable de tus actos” es la síntesis de este valor. Es el cumplir un deber. Es una obligación, ya sea moral o incluso legal, de cumplir con lo que se ha comprometido. Gracias a esta podemos convivir pacíficamente en sociedad, en la familia, en las instituciones educativas, en la amistad, en el plano profesional y personal. La responsabilidad debe ser algo estable porque implica cumplir los compromisos que hemos hecho. La persona responsable asume, pues, las consecuencias de sus acciones y decisiones.



PUNTUALIDAD.



Es el valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado, ya que aquello que va a suceder o donde me voy a implicar tiene un grado particular de importancia.



HONESTIDAD.



Es un valor de la persona. Su práctica es garantía de confianza, seguridad, respaldo, confidencia, en una palabra: integridad. Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia los otros, que, junto a la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido. Ser honesto nos llama a ser sinceros en todo lo que decimos. Todos esperan de nosotros un comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado, con espíritu de servicio, pues saben que siempre estaremos dando un poco mas de lo esperado.



RESPETO.



Hablar del valor del respeto implica la consideración de los demás. Es establecer hasta dónde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, y dónde comienzan las posibilidades de los demás. El respeto es la base de toda convivencia en sociedad. Las leyes y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar; pero también tiene que ver con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres, los jefes y sus subalternos y los alumnos con sus maestros.



SOLIDARIDAD.



La práctica de la solidaridad lleva a los ciudadanos a sentirse unidos a sus semejantes y a la cooperación con ellos. Esta unión y cooperación, cada vez que procuramos el bienestar de los demás, se manifiesta en la participación y compromiso con las iniciativas que nos impulsen a servirles. Es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca, o sea nuestros amigos, simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al otro y el derecho de recibir la ayuda de nuestros semejantes.



AUTONOMÍA.



Este valor implica la práctica a distancia y en forma crítica en relación a las normas sociales e institucionales. Tener autonomía implica la consideración de las normas y poder ir mas allá de ellas. El ejercicio de la autonomía conlleva a abrir los ámbitos de decisión de las personas y de las instituciones. De lo cual deriva una condición fundamental para que las personas que integran las instituciones participen en forma democrática en la construcción de sus proyectos, el mejoramiento de sus servicios y la resolución de sus problemáticas. Supone también corresponsabilidad en los procesos y resultados institucionales. El ejercicio de la autonomía precisa mayor responsabilidad, respeto, compromiso y dedicación de las personas.



EQUIDAD.



La práctica del valor de la equidad tiene que ver con el reconocimiento de que las personas ante la ley son iguales pero, en cuanto a las condiciones sociales y culturales, implicaría otorgar más recursos a las personas o a los individuos que pertenecen a grupos socioculturales históricamente desfavorecidos, desprotegidos, marginados o explotados (indígenas, niños y jóvenes con discapacidad, ancianos, homosexuales, etc.). Es dar más a quien menos tiene



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